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En España hay un total de 143.170 ha cultivadas de naranjas (FAO, 2021) siendo el principal productor a nivel europeo.  Entre los problemas asociados al manejo de estas explotaciones está la caída de frutos.

La carga floral de los cítricos depende de diversos factores: la variedad, la edad del árbol o las condiciones ambientales. Se estima que en variedades de naranja dulces se producen alrededor de 50.000 flores por árbol en época de floración, aunque del 95% a más del 99% de flores caen y solo una pequeña cantidad de estas flores se convierten en frutos maduros (Hussain y Hafiz, 2011). Tras ese cuajado de frutos existen pérdidas por caída debido a causas fisiológicas o por infecciones fúngicas y/o plagas. Las causas de las caídas fisiológicas de frutos pueden atribuirse a: cambios repentinos de temperatura o humedad, mal manejo nutricional, desequilibrio hormonal, falta de humedad del suelo etc. La caída de frutos tiene un alto impacto económico en explotaciones comerciales. Para reducir esas pérdidas se utilizan productos a base de hormonas reguladoras del crecimiento o fitorreguladores en base de auxinas. Los fitorreguladores controlan el equilibrio hormonal del árbol en la capa de abscisión del fruto reduciendo o retardando su caída y evitando pérdidas de producción (Lengua, 2020).

El fruto se separa del árbol por la zona de abscisión, creándose la capa de abscisión, debido a la degradación de las paredes celulares por la acción de hidrolasas, como la celulasa, sobre la celulosa de la corteza. Existen diferentes hormonas que son capaces de alterar este proceso, el etileno, que lo acelera, y las auxinas, que lo ralentizan. Los productos a base de auxinas inhiben la floración además de producir efectos fitotóxicos, como deformaciones o enrollamientos, si son aplicados en brotación. Por otro lado, las limitaciones en el límite máximo de residuos establecidas por las grandes cadenas de distribución, pone en relieve la búsqueda de alternativas eficientes y seguras para evitar o reducir la caída de frutos en cítricos (Castillo, 2011).

Buscando soluciones biotecnológicas que constituyan una alternativa a los productos de síntesis, se han realizado estudios en dos variedades de naranjos, clemenvilla  “Nova” y “Power”, en donde aplicamos BIOKELAT Co-Mo. BIOKELAT Co-Mo es un producto fabricado gracias a las tecnologías FPB® y MAMPs® , activando enzimas cruciales para el funcionamiento óptimo del metabolismo de las plantas. Además de suministrar nutrientes esenciales para activar la fotosíntesis y evitar el estrés oxidativo de las plantas. 

La aplicación foliar de BIOKELAT Co-Mo reduce un 25,26% la caída de frutos respecto al referente comercial empleado, en cítricos de la variedad clemenvilla “Nova”.

Figura 1. Porcentaje de caída de frutos en cítricos en la variedad “Nova”.  *% de incremento respecto al referente comercial 

BIBLIOGRAFÍA 

Lengua Álvaro, J. (2020). Estudio de distintos productos fitorreguladores para retrasar la abscisión de frutos cítricos en la variedad lane late.

HUSSAIN, A., & HAFIZ, I. A. (2011). Phenological behaviour and effect of different chemicals on pre-harvest fruit drop of sweet orange cv. ‘Salustiana’. Pak. J. Bot, 43(1), 453-457.
Castillo, I. P. (2011). Aplicaciones de fitorreguladores en cítricos. Phytoma España: La revista profesional de sanidad vegetal, (230), 42-46.

El aguado es una de las enfermedades que puede llegar a ocasionar graves daños en el cultivo de los cítricos ocasionada por hongos del género Phytophthora que afectan a naranjas dulces y mandarinas.
Los síntomas característicos son la aparición de pudriciones blandas de color marrón, que van avanzando hasta afectar a todo el fruto y finalmente la caída al suelo perdiéndose parte de la cosecha. En aquella fruta donde la infección es reciente, los síntomas aparecen en el fruto recolectado cuando llega al almacén. Con lo cual, esta enfermedad produce daños tanto en pre- como post-cosecha. Los frutos más afectados suelen ser en la mitad inferior del árbol ya que los propágulos del hongo se dispersan debido a la salpicadura producidas por la lluvia.
El porcentaje de incidencia en la campaña está muy ligado a factores meteorológicos, y elevadas y frecuentes precipitaciones junto a temperaturas templadas favorecen su inicio y desarrollo, condiciones que suelen darse en otoño y primavera, aunque también en inviernos suaves.
En la comunidad Valenciana en la campaña 2016-2017 se vieron afectadas más de 140.000 hectáreas de cultivo ,en donde la mayoría de variedades de mandarinas clemenules y navelinas, y parte de las variedades tardías navel, lane-late y navelate, presentaban síntomas de aguado producido por el temporal de lluvias y vientos. En la campaña 2018-2019 las pérdidas causadas por las inundaciones y la presencia de aguado en fruta ascendieron a 305 millones de euros siendo unas de la peores campañas que se recuerda en décadas (AVA-Asaja).
TIDAL es un formulado procedente de un proceso fermentativo en el cual se producen metabolitos que son agentes complejantes-quelantes biológicos de alto rendimiento y los microelementos de la formulación actúan como coenzimas específicas a nivel de los procesos enzimáticos de la planta. La formulación de TIDAL se basa en el ‘efecto priming’, mecanismo activador del sistema inmunológico de las plantas que no les genera estrés.
 

 
La aplicación de TIDAL (0,75 cc /L) consigue unos niveles de eficacia del 77% por encima del estándar químico. El ensayo se realizó en la provincia de Córdoba (Hornachuelos) en naranjos de la variedad Navelino entre los meses de octubre-diciembre.
 

 
En la evaluación de la enfermedad en frutos ya cosechados (post-cosecha) obtuvimos unos valores de eficacia del 85% a la dosis de 3cc/l.
 

 
TIDAL permite, gracias a su formulación, aplicalo como herramientas de control integrado de plagas y enfermedades, realizando rotaciones con agroquímicos minimizando los riesgos descartes de fruta por la superación de los Límites máximos de residuos (LMRs).